Fish

viernes, 4 de mayo de 2012

Me he decepcionado al descubrir que no hay panacea para los problemas de mi existencia sino que yo soy ese "remedio infalible". Que he de encontrar el apoyo en mí.
Pero no soy capaz de apoyarme.


Tan autónoma y a la vez tan dependiente...

sábado, 28 de abril de 2012

Espero dejar de hacer el capullo y volver a escribir.

Esos ojos que no creo vuelva a ver.
Intento no decirte en verso que recuerdo los motivos por los que no estoy a tu lado (podría decir estás, pero así suena menos catastrofista, aunque si más egoista) dejando que aflore mi melancolía para que después deje caer sus pétalos en el suelo y muera marchita después de no regarla. La pregunta es si le negaré el agua.
Estoy luchando contra mí misma por no hacerte más daño y se que lo conseguiré.
No quiero borrar las fotos que tengo de ti y seguramente las miraré esta noche, pero sentiré dolor al hacerlo, de pensar en sentir más se me quitan las ganas. Pero tu teléfono ha desaparecido de mi agenda, y algún día lo harán tus mensajes. Fué breve y se hizo tan intenso que no se si fué algo bueno.
Tengo frío, el mismo que anoche cuando me devolviste todo. El mismo que sentí después de escribirte  ese mensaje contándote cosas que no debías saber.
Pero soy más autónoma de lo que crees. He pasado mucho tiempo sola, así que sé que puedo hacer sin depender de nadie. No quiero que sepas que puedo levantarme, pero tampoco que creas que necesito que tires de mí. Por desgracia te he hecho creerlo.
No voy a pedir disculpas, no las necesitas.

Solo necesitas alejarte de mí, y yo soltar lastre.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Intensamente breves 13/11/2011 ¡Su puta madre!

Estar contra las cuerdas no es una experiencia que se pueda calificar como algo agradable: Recibir un golpe tras otro en posición de defensa. Aturdido, cansado... Pero siempre es mejor que estar perdido en este bosque. Aunque acabe mareado por los flashes de los fotógrafos y los puñetazos sé que en algún momento sonará el timbre, o caeré en el suelo del ring incoscente y derrotado. Muy a las malas moriría luchando y rodeado de mi equipo.
Pero aquí me doy cuenta de que no valgo una mierda. Estoy solo, sólo tengo una linterna con las pilas gastadas y un cuchillo mellado.

"Campamento de supervivencia" decía mi mánager. Hijo de la gran puta, me lo vendió como un "reality" donde podría robar colillas al equipo de producción si quería fumar, no en este bosque con cámaras fijadas a los árboles donde no he visto a nadie en tres días y hoy es noche cerrada. Menos mal que no me han dejado en calzoncillos porque hace un frío increíble...
... Espero volver pronto a Madrid porque me voy a cagar la estampa de unos cuantos, de Enrique López el primero por mandarme aquí ¿Dónde están las Misses? ¿En qué estaría pensando yo para meterme aquí? Ah si, en liársela a algún torero venido a menos y ganar pasta en los platós. Pero ahora me importa una mierda, tengo hambre.

domingo, 30 de octubre de 2011

Intensamente Breves. Temas Laborales 30/10/2011

Ya no pongo la semana porque llevo mucho sin publicar y no llevo la cuenta de cuanto tiempo llevo sin escribir. Espero que os guste igual.
 No puedo mirarte.
 Si, si puedo, me deleito en mirar tu perfil. Me fijo en tus labios, en la curva de tu labio inferior. Es deliciosa, voy a morderla cuando menos te lo esperes.
 Pasan los minutos, nuestro turno va a acabar. Pronto te quitarás el uniforme. Pronto veré esos vaqueros desgastados que te sientan tan bien.
 Mi reloj marca las diez y dos minutos. He perdido el tiempo y tengo que ser más rápida que tú.
 Salgo por la puerta trasera de este bloque de oficinas gris como la penumbra de la habitación en la que pienso en ti antes de ir a dormir.
 Pronto serás mío.
 Te veo en la parada del bus.
  Pronto serás mío, y bajo esta llovizna espero calentarte con mis labios.
 Me siento a tu lado y te saludo. Decido no andarme con rodeos y te lo explico, contundente pero elegante. Ya conozco tu reacción y estoy acostumbrada a esa respuesta.
Acto seguido estamos besándonos haciendo contorsionistas en esos minúsculos e incómodos bancos de servicio de transporte metropolitano para subirnos en el ciento trenta y cinco* e ir a mi casa. El lugar donde por fin podré ser dueña de tu cuerpo y mis fantasías….



* Me hacía ilusión escribirlo en letra. Jojjojojoooo

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Mi espacio, el tiempo.

Contra toda ley de la naturaleza el tren se paró.
Se pararon las palomas que volaban, se pararon las semillas de diente de león, que, arrancadas de su planta, cabalgaban en el viento.
Las gotas de lluvia se mantenían diagonales y estáticas y el foulard rojo de la chica que saludaba en el andén de la estación me recordaba a una foto de una bandera de la República Popular China ondeando.

Se paró todo menos yo y lo primero que pensé es que me había sentado mal el sandwich de ensaladilla o que en el vagón restaurante, el camarero, que tenía cara de chistoso de mal gusto, me había puesto un tripi en el café pero cuando intenté pulsar las teclas de mi portatil fuí consciente de la realidad. El tiempo, el mundo se habían parado y ahí estaba, en un mundo estático, atemporal, hermoso pero que colocaba mis gónadas a la altura de las amígdalas.
Pasado el momento de consternación que rige estas situaciones decidí darme un paseíto por los vagones ya que tenía la oportunidad de observar a mis compañeros de viaje sin esconderme de sus miradas y, sobre todo, sin sentirme un voyeur. Así que me levanté, caminé sintiendo el nuevo tacto de la moqueta. Una moqueta que no amotiguaba mis pasos. Dura como un suelo de granito pulido (Podría haber dicho marmol pero prefiero el granito, todo lleno de puntos y puntitos).
Avanzaba por el vagón. Besé fugazmente a la chica de labios de frambuesa y sentí su sabor, artificial pero dulce. Creo que nunca habría sido capaz de besarla en otras condiciones. Ni siquiera de dirigirle la palabra. Acaricié sus rizos castaños y seguí recorriendo el vagón. Al llegar al principio sabía que no podía abrir la puerta. Pero nada me impedía mirar a través de ella.
Ahí estaba el revisor: inerte al otro lado, a medio camino del umbral de este vagón. "Qué bonito" pensé "El vagón es mío" Así que para divertirme un poco más estampé mi pulgar en las gafas de ese señor de aspecto importante que leía el periódico.
"Ssssshhhh pum"
El ruido me sobresaltó mientras admiraba mi gamberrada ¡Ni siquiera pude disfrutar el momento!
-¿Billetes por favor?- Dijo el revisor.
- Si, un momento- y miré por última vez al señor de las gafas empañadas que se las quitaba lentamente mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo.
Volvía a mi asiento consternado porque me habían quitado mi tiempo. Miré a la chia de los labios de frambuesa, mordía el inferior y me miraba con curiosidad. Quizás, te diría, que con anhelo.
Ya en mi asiento cogí mi billete, después de entregarselo al revisor miré la pantalla de mi portatil. Y en el editor de texto (que yo no había abierto) había un mensaje en cursiva "No es mas que un descanso, una parada en tu espacio, el tiempo"

domingo, 14 de agosto de 2011

Intensamente Breves XIII Luces nocturnas. 14/08/11

Etda escribía en el porche del jardín. A veces dejaba de prestar atención a su cuaderno para observar las ojas azules de los árboles de Kiriva, entre ellas veía sus frutos naranjas con motas violetas. Esperaba con ganas del día en que el violeta se tornase blanco y así poder recogerlos.El suave roce de las plumas de Flin en su tobillo la distrajo de sus recuerdos de la última cosecha y el dulzor de las Kirivas maduras, su cisnelabro favorito venía a darle las buenas noches como cada tarde que ella pasaba en casa.
Flin se subió a su regazo, y tocando  con su pico la barbilla de Etda recibió la caricia que tanto esperaba. Sus plumas tornasoladas de oro y verde se estremecieron ante el tacto de la mano de su dueña. Ya estaba listo para ir a dormir.
Alcó el vuelo y avistando el lago de parafina reconoció a su pareja. Nadaban juntos, enlazaron sus cuellos mientras el aceite penetraba en sus plumas metálicas.
Alzando el vuelo, la pareja se dirigía de nuevo a la casa. Etda les observba mientras sobrevolaban los árboles.
El sol caía, pero las estrellas y las dos lunas empezaban a brillar en el cielo. De entre los árboles empezaban a salir las mariposas de luz llenando el paisaje de destellos de colores.
Entró en la casa, y en los pedestales que flanqueaban el dintel de recibidor los cisnelabros escondían la cabeza bajo sus alas incandescentes. Etda les besó con la mirada y entró en su habitación.

jueves, 11 de agosto de 2011

Intensamente Breves XII. Agnes 08/08/11

En la cúpula número cinco vivía Agnes. Cada mañana dejaban en un contenedor giratorio la ropa que tenía que ponerse, su desayuno y una carta con las acciones que debía realizar durante el día que incluía un menú cuyos platos aparecerían aparecerían con puntualidad en ese mismo contenedor. Debía ser metódica, ordenada y puntual en todo lo que hacía ahí dentro ya que su vida dependía de ese orden.
Hoy era una dama de la corte de Luis XV. Tenía que vestirse, actuar y comer como tal.  Despues de pelearse con el miriñaque y la peluca empolvada se dispuso a ensayar el Minué que tenía que bailar a las doce.
Por un conducto en el techo empezó a bajar perfume de lavanda para relajarla unas notas de almizcle la endulzaban y la pimienta le daba vigor. Daba dos pasos, giraba, un saltito hacia delante, otro paso hacia atrás y cambiando el abanico de mano giraba tres cuartos de vuelta para volver a empezar.Cuando terminó activaron el aire para secar su sudor y así no estropear su maquillaje. Tras unos minutos de descanso sonó la alarma y de un brinco empezó a bailar "Dos pasos, giro, salto, atrás, tres cuartos, abanico. No te olvides el abanico" pensaba.
Y ahí estaba ese olor, el olor de su marido, su colonia, su piel, su cuero cabelludo, nicotina, amor...
Una fina lluvia empezó a caer del conducto. Agnes empezó a sudar, su vista se nublaba, se mareaba y no sabía que hacer, estaba confundida y perdía fuerzas. Cuando la lluvia paró ella estaba en el suelo sufriendo un ataque convulsivo. Aún tuvo tiempo de sentir las finas gotas de ácido que caían sobre ella antes de perder el conocimiento.

domingo, 31 de julio de 2011

Intensamente Breves: Los tres monitos. 31/07/2011

Éramos un trío curioso. Que aunque para algunos tener tres hijos así era una desgracia. Para nuestros padres, que no son para nada creyentes, somos "los hijos que Dios les dió".  Menos mal que no éramos trillizos. Imagínate que palazo: Un sordo, un ciego y un mudo de golpe.
  No, fuimos buenos. Decidimos llegar poco a poco para que se fuesen acostumbrando. Así lo asimilarían mejor (Risas).
  Al principo me costaba entenderme con mi hermana pequeña, Inés. Porque ella era muda y yo ciega. Pero con el sistema dactilológico aprendimos a comunicarnos perfectamente. Y así con los signos que marcaba en las palmas de mis manos pasaron años de conversaciones, risas, dudas y confesiones.  El tiempo que pasábamos juntos usábamos este sistema para comunicarnos a la hora de hacer trastadas: Quique me susurraba al oído que quería hacer y yo con signos en la mano de Inés o usando los pocos que conocía se los transmitía (aunque sabía que ella oía lo hacíamos por gusto), entonces ella empezaba a llamar la atención de  papá y mamá mientras yo tanteaba la encimera y robaba las galletas, cogía helados y otras delicias con el sigilo que solo un ciego podría tener.Pero hace unos años vino nuestra tía Águeda, había estado en Japón, visitando Tokio, y en la provincia de Nikko vió en un santurario unos monos que le recordaban a nosotros. Esas figuras tan universales tenían un significado original muy distante del que aquí en europa se conocía en lugar de "no ver, no oir, no hablar"  era "no ver el mal, no oír el mal y no decir el mal" y un montón de cosas más. Pero al explicarnos cómo espiaban a las personas para contar a los dioses las cosas malas que hacían no pudimos evitar estallar en una carcajada. Porque Kikazaru (Quique) le contaba a Mizaru (Yo, Mireia) las malas acciones de los humanos y Mizaru se las transmitía a Iwazaru (Inés) para que decidiera la pena que los dioses impondrían a esa persona y esperar a que se cumpliese igual que cuando esperaba a que trajese lo que robaba de la cocina. En fin, esa tarde tía Águeda nos cambió de nombre y desde entonces en casa y en casi todas los lugares donde íbamos con nuestros padres se nos conocía cariñosamente como "Los tres monitos".Fuentes:http://es.wikipedia.org/wiki/Los_tres_monos_sabioshttp://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/3803310/La-comunicacion-para-los-sordomudos-y-los-ciegos.htmlhttp://www.emezeta.com/articulos/los-tres-monos-misticos#axzz1TdE0Xg8K

viernes, 29 de julio de 2011

Loop

Fase 1.
Se percibe el inicio de un bucle.
Lo siento en un  pensamiento, un sentimiento, una acción y una percepción de mi entorno idéntica a los instantes previos del bucle anterior.
...

Hoy tomo conciencia de ese  momento.
Decido archivarlo en ese fichero de mi cabeza al que llamo "Momentos Relevantes".

Fase2.
Esta vez analizaré y compararé los momentos posteriores a esta sensación. De las acciones y reacciones de las personas de mi alrededor es en lo que me quiero centrar.
Solo estoy analizando.
Pero esta vez voy a documentarlo.

No es  más que un estudio social.

Procedimiento:
Seguir viviendo. Prestar atención a lo que ocurre a mi alrededor y desechar todos los impulsos externos que no me conciernen.

lunes, 11 de julio de 2011

Intensamente Breves IX ¿Odio? 09/07/2011

El tema de la semana pasada era el odio. Así que decidí dedicarle mi relato a una persona que me ha hecho más mal que otra cosa. Para tí, Chincheta.

Te veo ahí sentada hablando de cuánto te envidiamos. Y teniendo en cuenta que todo el mundo te toma el pelo, que me has puesto la zancadilla cientos de veces, que estás como un cencerro, que intentas transformarme en un clon de tí y que estás en esta mierda de empleo gracias a mí. A tí envidia no te tengo, mas bien quiero tu cabeza clavada en una pica. Me has jodido mucho. Has contado mi secreto despechada porque no quise ¿Acostarme contigo? ¿Es eso tarada? ¿Se puede saber por qué me has metido mano cada vez que he hecho las paces contigo? ¡Y sin venir a cuento! ¿Tienes serrín en la cabeza? ¿Me lo explicas? Porque nunca me gustaste, tienes una energía muy negra...

-Vienna.
-Hey ¿Que pasa?.
-Te veo tristona.
-Ya...-.

Carmen deja de escribir en el cuaderno que tene un su regazo y mira un momento al infinito. Espero porque se que tiene algo que decir.

-No te preocupes por ella, siempre va a estar con el mismo cuento. No se da cuenta de que tenemos una vida, que no es el centro del universo. Si sigues así te vas a amargar. Y sinceramente, no merece la pena.

Me encanta esta mujer que es grande como ella sola y nos tiene a todos puestos en nuestro sitio. Creo que esta adicta a las series de detectives y a la psicología es bruja, porque nunca falla o simplemente, aplica muy bien lo que aprende.

                                                                               ***

Para la semana que viene tenemos que escribir sobre el tiempo. Y estoy dudando entre copiar el primero que subí aquí "Dan Halton y su suicidio" u otro que estoy gestando sobre lo que tardamos las mujeres en acicalarnos y ponernos moninas.....
Hm..... No se, lo que si se es que el grupo de escritura me está sentando muy bien.

Besos.